Fácil es
elegir un número del uno al diez.
Un caramelo y un juguete
para los otros nueve.
Mientras se callen, todo va bien.
Fácil es
acatar la orden de tu mandamás.
Él es el responsable
de los daños colaterales.
Mientras no mire nadie, todo va bien.
Lo que no es fácil es morder cada manzana
con la misma ansia
que la primera vez.
Y es que no es fácil despertar cada mañana,
con buen pie.
Fácil es
derramar un vaso cuando no hay sed.
El agua fluye deprisa,
siempre elige las mimas vías.
Mientras no llore nadie, nada que hacer.
Fácil es
añorar aquello que sabes, va a volver.
Saberlo bien atado
como el perro que va a tu lado.
Mientras no huela un rastro, no hay qué temer.
Lo que no es fácil es regar siempre las plantas
con las mismas ganas
que tuviste ayer.
No es fácil deshacer cada noche la cama,
para volverla a hacer.
Lo que no es fácil es morder cada manzana
con la misma ansia
que la primera vez.
Y es que no es fácil despertar cada mañana,
con buen pie.
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