contra las introducciones letrasartel

2 ene 2012

mordiendo gritos

Mordiendo gritos, gritando mordiscos…
¿Contener la ira mediante dolor?
¿Acaso el fuego frenará la inundación?

El desgaste que culmina en cielos ciegos,
Que funden, en rojo, sus supuestas bondades.

Hasta el ansia más ingenua siente el ego,
Se entrega, de rojo, a sus verdes postales.



Saltando caminos, caminando saltos
¿Compensar el tiempo con más dilación?
¿Acaso el sol cambiará su dirección?

El paseo que termina en puntos claves,
Que marcan, en grises, todos sus recorridos.

Hasta el cuerpo más enclenque se los sabe.
Nos tacha, de grises, a los más desvalidos.

No importa lo largo de nuestro paseo

Crujidos que suaves anuncian su llegada,
En pasos quebrados,
no los guía la calma.

La fuerza que comprime,
Se hace eco en contornos que flexibles, dicen formas.

El silencio guía al ciego,
En caminos que transforman sus pasos mientras también sus pasos transforman los caminos.

Las palabras interrumpen lo que cuenta.
La trama se impone al sentido de su relato.

No importa el rostro del amante anónimo,
Él no estaba cuando sus manos recorrían tu cuerpo, pero sí suspiraba.
El aire que desprenda te dirá de quién se trata,
En jadeos que intensos,
empapen tus oídos.




El olvido aturde a quién teme al tiempo,
A su andar constante,
sin tropiezos.

Saberlo incontrolable,
Se hace eco en arrugas que palpables, ponen límite.

Lo espontáneo guía al niño,
En minutos que transforman sus vivencias mientras también sus vivencias transforman los minutos.

Los relojes interrumpen sus ensueños,
El horario se impone al fluir de sus pasos.

No importa lo largo de nuestro paseo,
El lugar no estaba cuando me cogías de la mano, pero sí lo recuerdo.
La luz de sus contornos me dirá donde se encuentra,
Y tu voz susurrando,
la traerán las hojas.

entierro

Los fantasmas de mi vida
Se fundieron en mis gritos aquel día.

En torno a vosotros, mientras mi alma flota,
Se oyen chocar vuestras copas.

No lloréis, no gritéis lamentos que lleguen a mi piel.
No me iré, en las grietas profundas de nuevo tropezaréis.

Mi mano será la salida que ofrezca salvar vuestra vida.

Dolores que ya no sentiré,
Heridas que ya no curaré,
Mis miedos de nada servirán,
Mis sueños serán mi más fiel realidad,
Sólo aceptándola ganaré la eternidad.

agonía presumida

PUTO MUNDO.
Cada día me revientan más las preocupaciones estúpidas de la gente,
sufrimientos banales y falsos,
ya que lo verdaderamente doloroso invadiría el aire si se soltara a los cuatro vientos.

La mayoría son brisa ligeras,
por eso no importa,
se pierden en la realidad.

Yo me siento luchando contra esa fuerza,
para no ser arrastrada por el huracán.

No puedo dejarme arrastrar,
no puedo evadirme de él,
ya que lo percibo.
Noto su tacto rodeando mi ser,
me raspa,
con sus millones de partículas punzantes,
que algún día acabarán con todo lo inútil para dejar fuera el sustento,
la estructura,
los huesos.

Eso es lo que permanece,
imposible de alcanzar sin un continuo dolor,
un mal corrosivo que avanza por mucho que lo ignore.
Ya no debo detenerlo,
no debo evitarlo,
sino dejar que siga,
que me carcoma hasta dejarme sin rostro,
hasta dejar mi pura esencia,
mi individualidad,
la que sólo algunos reconocerían.

Debo estar alerta,
medir cada movimiento,
medir los giros en redondo,
para que el huracán me afecte por igual,
me envuelva;
es la única manera de permanecer estable,
mejor dicho, de alcanzar la estabilidad,
el equilibrio necesario para poder avanzar sin derruirme.
De otro modo,
al final quedarán unos tristes y viejos huesos sin suficiente unión firme
como para mantenerse en pie.

Malditas ondulaciones,
malditos altibajos tendré que atravesar,
teniendo que recorrer el punto más bajo para seguir subiendo,
caminando entre dunas hacia el desierto profundo,
donde convergen todas las corrientes,
formando, unas veces,
una gran espiral que baja,
sin llegar hasta el final,
pero estancada en el vacío;
otras veces elevándose tan alto,
que la conciencia olvidará la travesía,
y otras veces,
las menos,
esa fuente de arena se autorreciclará,
volviendo a surgir sin perderse en alturas o profundidades,
manteniendo en dichos márgenes la armonía,
la visión que mire desde el frente,
moviéndose lo justo para abarcar la totalidad,
sin mirar desde una perspectiva que deforme (siendo ésta el punto de vista equivocado).

Cuando regrese,
las dunas habrán desaparecido,
ni el mayor seísmo alterará la superficie sobre la que camine,
sin dirección definida,
perdida en un horizonte monótono,
al que sólo alterará la puesta y salida del sol,
marcando el rumbo de un camino que acabará cuando mis fuerzas se impongan,
se resistan a seguir,
quedando así un flujo más,
inscrito en la eternidad tras una forma ahora inerte,
y en el que otros podrán fluir durante ciertos tramos,
hasta que su propio destino les empuje a desviarse en la creación de un nuevo camino.

La eternidad se conforma de movimientos y acciones fugaces.
Qué eterno se hace el tiempo pensando en su fugacidad.
Tanto tiempo sin saber como decirlo
intentando reflejarme en un cristal sucio y sin brillo.

Necesito de tu voz,
de tu cuerpo y tu sudor.

Los encantos que aquel día te atrajeron
son patadas que en sus golpes te están convirtiendo en hierro.

Necesitas de mi voz,
de mi cuerpo y mi sudor.


Y cuantas veces chapoteando sin cuidado te salpiqué
jugando al juego de estar mojada e imponer que tú lo estés también.

lógico y lógico

Me abruma la lógica de la vida
Y lo ilógico de su sentido.

Matemática que enciende
Seres lúcidos, perdidos,
O sólo inadvertidos.

Acción en verbos,
poder en gobiernos,
Organización social,
descontrol mental.

Todo demostrado
En un mundo sin por qués,
Donde el monstruo físico
Engulle al individuo psicológico,
En el afán universal de justificar con lo conocido
La complejidad de la incertidumbre.