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20 sept 2011

Diario lisboeta

21/04

El sol no salió a despedirnos.

Cascadas cercaban la marcha del autobús.

El verde del sol cortaba el cielo negro, un verde como el de sus ojos. Telma...
Hablar no es pensar, ni recordar, ni esperar paciente a ninguna lógica olvidada...
Quizá sea solo un soplido incesante, de un viento que no sabes de dónde viene, ni a dónde va,
(y al que nunca debes seguir para orientarte...)

El problema era que el sol nos estaba esperando allí...

Nuestro destino parecía querer que subiéramos hasta él... Bairro alto
(y es que aún no se ha inventado la escalera al cielo...)

Siempre es más fácil descender al infierno, más bien al lugar dónde ambos se confunden, se conectan, se entremezclan...
El cuerpo se malvende tras un jardín real que guarda el cielo en un finísimo charco.
Y es que los animales también se violan en grupo en el paraíso tropical.
Paraíso que también está cerrado con llave, (igual que las cárceles)

Aterrorizado, el sol se escondió, acosado y confundido por un millón de reflejos fugaces, de grandeza incrustada sobre las miserias monumentales.

(Nada que no se solucione siendo un buen guiri, alguien con mucho dinero y que prefiere invertir en un millón de pares de calcetines...)

Un callejón puede ser un lugar romántico hasta que desemboca el torrente.
Y es que desde la cama se escucha mejor la música de la lluvia…



22/04

Los buenos guiris también son sordos (y mudos).
(Aunque no son ciegos, robar panes fue una sutil maniobra)

Aún el sol no se asoma con seguridad. (Pues ahora somos nosotros los que vamos a esconder la cara, (y los ojos))

Todo se hace gris tras el destello de la luz directa.
La luz suave es más fiel consejera.

Estampas lisboetas, plaza de las flores con collages de azulejos
que compiten por mezclar los más suaves trampantojos.

La tradición no descarta las nuevas tecnologías, y es que para qué gastar voz teniendo el pequeño aparato...
No vale la pena mover de su puesto a tan dignos estandartes de un poder que realmente no ha cambiado tanto como aparenta.
“El Palacio de Sao Bento, ya que estás aquí, te cuento”

Lo interesante sería que las estatuas nos imitaran a nosotros...
(¿o que nosotros imitemos a las estatuas?)

Un bosque de un solo árbol en un pequeño rincón de una gran ciudad...
Incluso hay hueco para un descanso eterno... (La descomposición es un hecho cotidiano en la naturaleza.)

Escenario perfecto para la “fotópica” del viajero-aventurero...

La naturaleza contagia al mobiliario.

Un tranvía sin ley, donde las preguntas se dirigen a una mampara de cristal.
Demasiados idiomas hacen el zumbido indistinguible.

La bahía despojada, como aquel que sólo es útil pero no amado…
Así tiene acompañantes que la recorren siendo, como ella, grises y silenciosos.

En Belem, la riqueza y el negocio se encierran en un pequeño pastelito,
(caliente, ese es su secreto…)

El arte mapea el mundo, mucho más allá de su superficie.
Y a menos de una legua, reposan los restos del intento del hombre por controlar el mar,
muertos,
expuesta su miseria como reliquia.

Debajo de los árboles no llueve, sólo empieza cuando la nada nos rodea.
“Hay un barco a lo lejos;
si lo pasas y sigues recto,
está mi casa…”
Allí parece que hace sol. (Lo distingo)

Hay castillos cuya elegancia no distingue entre inacabados y ruinas.

Los parques se cercan con rejas carcelarias (si pudieran, ya se habrían escapado los árboles…)

La noche se tiñó de vino y España
Aunque intentaran imponer la droga en nuestro paseo.


23/04

El sol ha encontrado una cueva agradable. La lluvia campa a sus anchas, y no escampa.

Las piedras antiguas se conservan en (cajones de madera dentro de armarios de madera colocados en habitaciones de madera que pertenecen a) edificios antiguos hechos con piedra…

Encontrar grandes huesos nos hace creernos más grandes,
cuando lo que evidencian,
es nuestra pequeñez.
Pequeña, arrugada y blanquecina es la pasión que ordena y clasifica todos esos restos que quizá debieron sucumbir en su sepultura…

¿Existen cajones infinitos?
No quiero ver el futuro de pasillos entre cajones de restos conservados (en conserva).

Hace mucho tiempo ya pensaron que la solución era horadar el cerebro…
(Quién sabe si para convertirlo en cajón)

Las sales de baño encierran un principio psicotrópico (aunque siempre llega más rápido por la nariz…)

El atún y las sardinas olvidan sus rivalidades en la boca hambrienta. (Cadáveres y vino color sangre como combustible para llegar al cementerio)

Una casa pequeña en el descanso más largo;
aunque ostentosa, (y de piedra):
que envejezca despacio.
La cruz simbólica exige árboles amputados para lograr su forma.
Y la sangre sigue corriendo hasta la noche…

La casualidad y el inglés hacen que esta noche aumentemos.
Noche de fado y borrachera, voces temblorosas y potentes llegan exhaustas ante un amanecer cuesta arriba… (Bairro alto)


24/04


Los ecos de la noche anterior se repiten en mi estómago. Temo al tren…
Un reposo aderezado de gas y fruta me recompone.

La mandíbula se desmadra recordando lo de anoche.

Así es como el diccionario se enriquece y usamos el “ceniceiro” por estar “un poco tolays” y al mismo tiempo “tentados de risa”. Y es que realmente “no estamos carburando bien”, por eso, “¡¡¡métete lo de los bomberos entre las piernas!!!” (y así también regalamos carcajadas a las paseantes…)

El jardín ordenado aparenta lo salvaje. La calma de Sintra se expande pendiente abajo.

El trayecto de vuelta atraviesa la ciudad socialmente y distinguimos,
tras la lluvia y a través de un “rayo-iris”,
las chabolas y barracas (que son de color negro)
y donde la charla,
no cabe dentro.

La risa se funde en lágrimas y es que la resaca aún nos arrastra… El mundo se vuelve delicioso… “¡Ahhhh, me encanta!”

(El cerebro está en stand-by)

Tras el campo se anuncia el “próximo paragem” : la ciudad.


25/04

A la cita con la playa el sol también vino (¡por fin!)
Los cuerpos se nutren de sal y calor.

Cascais…cascais…cascais…
Y es que el canto, aunque monótono, alegra la monótona jornada de trabajo…

Boca del infierno.
¿Acaso no es hermoso el quejido de las rocas y el agua que se funden?
Es un encuentro violento y sensual en el que la penetración duele y gime y que, sin embargo, prefiero al supuesto canto celestial.

Aquí sí pasaría la eternidad,
hipnotizada…

23 may 2011

Diario de Estambul

Marzo 2009 LONDRES

Quisimos subir muy alto y paramos a retozar en una nube.

Fue una mezcla de su fragilidad y nuestro violento ajetreo,
lo que hizo un golpe duro la vuelta al suelo…

Qué difícil caminar, por donde sabes que, al final,
no se encuentra tu horizonte…

¿Cómo no parar de dar vueltas en un mundo que es redondo?

Nos empeñamos en construir caminos, en allanar terrenos,
mientras la naturaleza nos grita: “No sois eternos”


16/04/09 ESTAMBUL

(Vuelo)
Negras y blancas,
transparentes y opacas,
¿quién sois?

Sólo el agua puede recorrer todos los estados,
acompañar, como una escenografía simbólica, cada suceso.

De pronto sois el suelo, tan nítido, tan palpable,
que no puedo creer que no me sostengáis…

Qué injusto y qué lógico…
El soporte nunca podrá ser blando,
los cimientos nunca suaves,
las certezas nunca poesía…

No podré quedarme a vivir en las alturas,
donde siempre hace sol…


(Llegada)
Santa Sofía asiste, perpleja, a nuestro reencuentro…
Adivino tu silueta, acercándose, para luego re-conocer tus rasgos y tu voz,
que guardaba difusos.

Dormimos en la casa del poeta, atrapado por la supervivencia…
Risas entre cerveza y vino turco, más suave y rosado.
Hacemos nuestro el lugar, me siento como en casa y como si te hubiera visto ayer.
Nos acostamos en una cama con cuatro paredes.
Nuestro amor me desvela…
La luz que se cuela,
por las cortinas y el techo de madera,
me recuerda a habitaciones de películas tailandesas,
propias de climas orientales,
de calor sofocante…
Oigo la llamada, de madrugada,
por una voz que es más que un simple sacerdote.

Me gustó saber que, aún estando dormido, me abrazabas…


17/04/09

Llevo un rato despierta…Tú aún duermes, y aún me aprietas…

Como buenos “giris”, empezamos nuestro viaje por las enormes gemelas…
La fachada nos engaña, la grandeza del interior de Sofía no es comparable (a nada).
Su corazón de piedra es frío y eterno.
Una enorme araña teje andamios en su centro.
Apenas sobrevive el dorado cristiano, ante la luz tenue y el gris apagado
de su transformación en lugar de culto musulmán.
Los “grandes” fotógrafos enfocan todos hacia el mismo lugar,
tú encuadras su mirada tan poco original…

Al azar en el Gran Bazar, después de regalar, a unos farmacéuticos aburridos,
unas risas por nuestro amor accidentado…
Vamos pues, como por un supermercado, pequeña decepción…
La solución, está en los callejones, siempre,
en los personajes de sonrisa perenne, a pesar del estrecho espacio de sus rutinas…
Maniquíes, seres de cómica perversidad, como reciclados de un vertedero,
heridos, mutilados, y sin embargo los más engalanados…

La poesía rige nuestros pasos, hasta que el hambre la releva…
Un kebap con vistas al mar, por fin lo olemos…

En Gálata nos convertimos en borregos, con el consuelo de darnos cuenta,
a pesar de dar, como ellos, toda la vuelta…
Retornamos al “hogar”, menos mal, que no hacemos caso al “turco-germano”…

Habitación en el mar con terraza en el cielo…
Cargados de pan y vino, nos colamos,
como gatos callejeros, saltando por los tejados.
Mendigos bohemios, envueltos en mantas de cuadros…
Alguien sube, nos han cazado, quien resulta ser un agradable mejicano.
Las gaviotas encendidas custodian la Mezquita, Azul,
el paisaje nos rodea por completo,
echamos de menos no poder girar el cuello,
como los búhos, a 180 grados…
No ser pájaros…
Se acaba el vino, llega el frío, el sofá de la terraza soporta nuestro cansancio…
En mis besos tulipanes blancos…
Un amor apresurado, la llamada del abrazo, un inevitable sueño y amanece despacio…
Por un momento el tiempo se ha parado, pero no lo hemos soñado…


18/04/09

Resaca alcohólica-emocional, festival del tulipán…
Caminar, caminar y caminar…

En Fatih me disfrazan de musulmana…
Conversaciones con peces con alma…

Una gaviota llorando dentro de una mujer no deja impasibles a los viandantes…
Te mimetizas con un enorme jarrón…

No llevamos prisa ni dirección, y, atrapados en un cruce, con un camión,
aparece el poeta de Nueva York, (surrealista…)
que no quiere verse retratado
como un simple vendedor de estropajos…
Y así sin más, aparece la declaración,
en la más gastada de las fachadas…
Al lado, sin razón, escrita una dirección… (Kara-gümruk)
Nuestros pasos improvisados se sientan al sol, en una plaza cualquiera…
Sin buscarla estamos en ella…
Es la plaza de los retratos, hacemos surrealista su sábado cotidiano…

La pobreza se hace más insoportable en la infancia, es más difícil mirarla a la cara…
Qué sencillo “salvarla” por un día, unas muñecas y un poco de comida…Bilmiun
Su agradecimiento aparece escrito en el siguiente muro…Seni seviyorum…
Los escombros son juguetes para niños sonrientes,
se funden con edificios acristalados,
enormes grietas en muros apuntalados…

La muralla, entramos en la historia, es un lugar eterno donde se ha detenido el tiempo…
De hecho, al final del camino se encuentra el edén…
No puedo describirte el lugar, tan sólo explicarte el camino hasta él…
La poesía se cae por su propio peso…
Se me queda pequeño el pecho…
Javi entre las flores, el horizonte es de un intenso amarillo.
Siempre hay un agujero en el muro que bordea al paraíso.
Hay que estar seguro de ello, para encontrarlo, no dejar de buscarlo,
no volver atrás en tus pasos…
Los muertos acompañan a la muralla, ambos tienen su merecido descanso…
Nuestras sombras proyectadas, después, a punto de ser atropelladas…
Un corazón deja su huella entre el fango prehistórico…

De camino a “Pierdolis”, los árboles nos abren sus entrañas,
nos acogen, lo mismo a cada uno, que a los dos al tiempo, nuestra versión del “beso”.
El sol no puede esperarnos ante la tardanza del teleférico…
Descienden nuestras sombras entre los muertos,
el paso del tiempo visible en los cementerios…

Dentro de la muralla, la esencia de Estambul,
barrios nublados, estandartes de ropa,
personajes extraños a los que no importa el idioma...
Nuestra perdición y la de un balón, nos reúne con los niños “estrellas”,
con brillo propio, nobleza, nos escoltan como a la realeza,
son nuestros guardianes en la ciudad que nos acecha…

Una voz se acerca, nos pasa, la seguimos, se para…Es el cantaor de Fatih…
Hambre, cansancio, un día muy largo, regateamos a un taxi.

Adiós fuerzas, se nos caen los párpados,
sólo un beso y un abrazo…


19/04/09

Despertar cansado, con la broma de la taza casi me da un infarto…

Estamos muy lejos de los “giris”.
Cambiamos la grandeza de un palacio por la de las flores…Pétalos que son corazones…
La familia de artistas nos abre la puerta a su casa inventada…

Nos sale al paso el capitán pescanova
y un “Chico” turco nos transforma, en Hussein y Geran???
Las cuarenta principales y yankees superficiales nos acompañan hasta Asia.
Escaleras intransitables, vértigo superado y un árbol elegante…
Perros que dormitan en las atestadas calles.
La vuelta es un balanceo mirando al cielo…

El Gran Bazar guarda escondido un fotógrafo que mira en la misma dirección que tú…

El sol se ve vencido por las nubes, en la terraza, un gracioso plato de pasta…
La pasión por la música abre puertas y ventanas,
en Estambul se escuchan rumbas y sevillanas.
Ya quisieran saberlo “Los de Doñana”…

Las calles se llenan de arte, nos miran desde todas partes…
De pronto, un curioso escaparate, que guarda dentro algo aún más impactante…
Hermanas de la alegría, sonrisas amables ante nuestro juego hilarante…
Cada cosa en su justo lugar, un escenario especial,
que no se siente extrañado
ante una bruja iraní y un estrafalario mejicano…
Su magia por tu música, feliz intercambio…

La Gran Vía de la ciudad, para el final.
Esta vez el corazón se cuela en una patata…
La noche estambuleña desprende alegría y libertad…

En los sofás en penumbra, de fondo música turca,
La poesía está en tus labios, y en tus manos,
Me pierdo entre versos y besos
Otra vez se me queda pequeño el pecho…

De vuelta, maniobra de escape,
la ciudad solitaria nos advierte que es tarde…

Un amor apasionado que nos deja agotados…
El último sol, sale para nosotros,
de regalo.
Te observo haciendo fotos, y subiendo por el tejado,
y me siento como una vieja,
mirando el tiempo, sus pasos,
serena,
sin frío ni angustia por el final que se acerca.

Me alegro de que no lo hayamos soñado,
porque los sueños, al fin y al cabo,
sueños son…


20/04/09

Qué malo el agobio, no sabes cuánto lo siento,
Aún así, disfruté tus últimos besos…

De camino al aeropuerto fumo un cigarro en silencio.
El taxista no habla nada, yo tampoco tengo ganas de charla.
La radio puesta, yo canturreo,
en un susurro apenas.
De pronto, apaga la radio, hace un gesto con su mano,
para que cante…
Empiezo con timidez, pero cierro los ojos, olvido su presencia,
y al mismo tiempo canto para él…
Sólo sonríe, no hay palabras,
canto cuatro canciones y después me da las gracias…
Fue un bonito final…


No lo olvides, hemos sido los Mynah de Estambul…
“Atención. Aquí y ahora.”
Don´t forget it.