Ya me aprieta la camisa, llevo un rato sin hablar…
Enfrascada en esta guisa que me importa, bien poco más…
Ya no es sólo el uniforme, ni la soga al cuello, ni el bozal…
Como voy a estar conforme si lo más que puedo protestar…
Es con un bostezo ante el ordenador…
Soy oficinista, una gran aspiración…
Pasadizos monocromos por donde andan las hormigas,
Cuya reina está escondida, bien custodiado su trono…
Ya no sé si es que a estas cajas les colocan filtros grises…
Acorde con las mamparas, la moqueta y los tristes…
Que poblamos este claustro de hormigón…
Soy oficinista, una gran aspiración…
Tengo asiento ergonómico, no me puedo quejar…
Aunque me preocupa una cuestión…
Si él se adapta a mi cuerpo o si yo me he transformado en sillón…
Al final de la jornada voy sin sangre a la salida…
Hasta siempre mi querida oficina…
Soy oficinista, una gran aspiración…
Para un futuro con vistas, hay que tener ambición…
No hay comentarios:
Publicar un comentario