Mordiendo gritos, gritando mordiscos…
¿Contener la ira mediante dolor?
¿Acaso el fuego frenará la inundación?
El desgaste que culmina en cielos ciegos,
Que funden, en rojo, sus supuestas bondades.
Hasta el ansia más ingenua siente el ego,
Se entrega, de rojo, a sus verdes postales.
Saltando caminos, caminando saltos
¿Compensar el tiempo con más dilación?
¿Acaso el sol cambiará su dirección?
El paseo que termina en puntos claves,
Que marcan, en grises, todos sus recorridos.
Hasta el cuerpo más enclenque se los sabe.
Nos tacha, de grises, a los más desvalidos.
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