Tanto tiempo sin saber como decirlo
intentando reflejarme en un cristal sucio y sin brillo.
Necesito de tu voz,
de tu cuerpo y tu sudor.
Los encantos que aquel día te atrajeron
son patadas que en sus golpes te están convirtiendo en hierro.
Necesitas de mi voz,
de mi cuerpo y mi sudor.
Y cuantas veces chapoteando sin cuidado te salpiqué
jugando al juego de estar mojada e imponer que tú lo estés también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario